miércoles, 18 de enero de 2012

LOS PADRES Y EL PRE-ESCOLAR.

LOS PADRES Y EL PRE-ESCOLAR.

Estos años pueden ser deliciosos para toda la familia. El niño ya ha pasado la edad en que su cuidado era una carga pesada para su madre.
Estos son años de compañerismo, de paseos y excursiones, años de experiencias compartidas en elhogar. A la edad pre-escolar los niños se sienten inclinados a trabajar con sus padres, ayudando a su manera en la cocina, en las tareas del hogar, trabajos domésticos, se sienten especialmente útiles.
Son años ideales para dedicarlos a conversaciones, cuentos y música. Es un momento idóneo para escuchar a los hijos y hablar con ellos.
Preguntan tanto y sobre tantas cosas que dan a sus padres oportunidades sin fin para enseñarles y educarles. Su comportamiento motiva conversaciones sobre disciplina y valores, las enseñanzas deben repetirse una y otra vez, no logran comprender enseguida es necesario ser pacientes. Un día u otro las palabras sensatas formaran parte del razonamiento de los hijos.
Son años de delicias compartidas y de maravillarse ante la encantadora e interminable variedad de nuestro mundo, insectos, automóviles, colores, formas, un avión en pleno vuelo, el computador, el nacimiento de unos gaticos, olores, un tractor, la lluvia, todo es motivo de asombro infantil, los padres e hijos afortunados disfrutan juntos de estas maravillas.
Pero un progenitor preparado sabe que a esta edad, precisamente, los niños necesitan algo más que a sus padres. Son momentos adecuados para conocer a toda su familia: abuelos, tíos y primos. También es importante que los niños tengan amigos de su edad, su creciente sentido de pertenecer a una sociedad hace que los padres decidan su ingreso al colegio.
En esta época determinada, los niños están en una edad indecisa, no dependen totalmente de los padres, pero tampoco son independientes. Dependencia e independencia se suceden en pocos minutos. Es muy fácil sobrestimarlos y esperar demasiado de ellos y también es muy fácil subestimarlos y proporcionarles pocos esfuerzos físicos y pocos estímulos sociales e intelectuales. La manera de no equivocarse es estar atento a las conductas del niño y averiguar como se siente con su comportamiento. A veces se sentirá mayor y atrevido, otras se sentirá como un bebe y los padres deberían disfrutar tal vez de éstas facetas.

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